Pseudoterapias en la Universidad del País Vasco con cargo al Fondo Social

La Universidad del País Vasco (UPV-EHU) está subvencionando el coste de tratamientos con “medicinas alternativas” para su personal laboral.
La Universidad del País Vasco (UPV-EHU) está subvencionando el coste de tratamientos con “medicinas alternativas” para su personal laboral.

Me acabo de enterar por la prensa que la Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea, donde soy profesor en la Facultad de Ciencia y Tecnología, financia tratamientos pseudomédicos (homeopatía, acupuntura) a través del Fondo Social, como he podido comprobar en la convocatoria. Lo primero agradecer al Confidencial por estar atento a esta clase de prácticas.

Lo siguiente es denunciar que un organismo como mi universidad, cuyos fines son  la investigación y la trasmisión del conocimiento, pueda dar credibilidad a estas terapias inútiles, gastando un dinero que de otra manera podría ser útil (por ejemplo, en nuestro Departamento llevamos con goteras casi dos años).

Creo que no está en debate si estas pseudomedicinas funcionan o no, aunque podemos hablar largo y tendido del efecto placebo, tema ya tratado en NAUKAS, y suficientemente explicado por la propia profesión médica. Uno puede creer que el agua de Lourdes, las agujas o rezar le suponga un alivio a sus males, pero son solo eso, creencias sin ninguna evidencia.

En contra de los que muchos aun creen la medicina, como la ciencia, es la misma en Europa, en Japón, Senegal, India o Perú. Y los hospitales usan básicamente las mismas terapias, las mismas medicinas para los mismos tratamientos, es decir, en las Facultades de medicina de China no se estudia “medicina china” sino Medicina “a secas”. En el tercer mundo solo las personas que por ignorancia, cuestiones económicas y culturales no tienen acceso a esta medicina “de verdad” van a curanderos, sanadores y brujos. Sin embargo aquí, en el “primer mundo” a menudo se observa el fenómeno contrario, y son las personas con nivel adquisitivo alto, a veces las de mayor nivel educativo, las que demandan ese tipo de terapias alternativas (me niego a llamarlas medicinas).

Es más, incluso piden que el sistema público de salud financien estas pseudomedicinas cuando acuden a la medicina privada, ya que no se ofertan en los tratamientos médicos en los centros de salud. ¿Se imaginan ustedes junto a Oftalmología, Radiología, Microbiología, Nefrología, Traumatología, Psiquiatría…  los carteles de Homeopatía, Acupuntura, Brujería Reiki? De momento parece que nuestros dirigentes no se han plegado a este tipo de peticiones o exigencias, aunque en mi universidad si que las financian si vas “por la privada”. La cuestión principal es que no se puede contribuir a dar credibilidad a estas pseudomedicinas, y hay que combatirlas.

El problema en que todo el mundo tiene una opinión, y a veces una Universidad, un medio de comunicación, o una persona pública puede hacer mucho daño al dar verosimilitud a cosas que no tienen fundamento (caso de Cárdenas diciendo que las vacunas causan autismo, o de Mercedes Milá con su enzima prodigiosa). Opinión como decía antes tenemos todos, pero no todos tenemos criterio para hablar de algo de lo que no somos expertos. En este caso el criterio médico es el que importa, y por fortuna recientemente el Colegio de Médicos de Madrid, como muchos otros, ha excluido por su falta de evidencia científica a la homeopatía y la acupuntura de la lista oficial de especialidades médicas; también han desaparecido de la universidad cursos y másteres en terapias “alternativas”.

Aun así hay médicos sin escrúpulos que han visto el filón económico que supone la práctica de este tipo de tratamientos, y es que nunca faltarán personas crédulas altamente sugestionables. En definitiva, no podemos apoyar ni financiar desde organismos públicos, ni desde la universidad en particular, terapias placebo como la homeopatía y la acupuntura.

Pseudoterapias en la Universidad del País Vasco con cargo al Fondo Social

El collar cuántico, una estafa del “Diario de Avisos” a sus lectores

Nunca me han gustado las campañas de marketing que utilizan regalos gancho (que a menudo poco o nada tienen que ver con el producto original) para fidelizar a los clientes. Por ejemplo, puedo asegurar que nunca me cambiaré de banco por conseguir una sartén ni compraré más en un supermercado para que me den a cambio una camiseta. Si los expertos dicen que funciona, será cierto, pero me ponen de los nervios porque pienso que un banco debería ofrecer mejores servicios bancarios y un supermercado mejores productos (o más variados, o exclusivos, o…) a mejor precio.
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Alerta magufo: timos y agua de mar

En fechas recientes hemos visto cpseudocienciaomo en diferentes medios de comunicación se habla de las bondades para la salud de beber agua de mar. El que elucubró este despropósito fue un tal René Quinton, hace más de 100 años, que propuso que beber o inyectarse agua de mar servía de fuente de salud y remedio para cualquier tipo de enfermedad. Con este fin ideó una solución a partir de agua de mar esterilizada a la que denominó el “plasma de Quinton”. Los más acérrimos seguidores del médico francés aseguran que fue capaz de cambiar toda la sangre de un perro por agua de mar y que sobrevivió.
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Las espantosas Jornadas de Terapias Alternativas de Úbeda

En las ocasiones solemnes, cuando los seises cantan en la Sacra Capilla de El Salvador, de Úbeda, un pertiguero se coloca de pie sobre la tumba de Francisco de los Cobos. Según me contaron, se trata del cumplimiento de una manda testamentaria del poderosísimo Secretario de Carlos I, que en uno de esos clásicos místicos tan de moda en su época, estableció que se pagase a un pobre para que permaneciese sobre su sepultura simbolizando que él, a pesar de sus riquezas y cargos, estaba por debajo del más humilde de los mortales.

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La Sociedad Española de Oncología Médica califica a la homeopatía y al reiki de marketing en una entrevista

seom

Recientemente la Sociedad Española de Oncología Médica calificó a las terapias alternativas depeligro para pacientes con cáncer. Desde la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Alternativas quisimos preguntarle sobre las prácticas a las que se referían y por la motivación del comunicado. A tal respecto le realizamos una entrevista al Dr. Miguel Ángel Seguí, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SOM), miembro de su actual Junta Directiva y oncólogo médico del Corporació Sanitària Parc Taulì de Sabadell, Barcelona.

Hace poco han emitido una nota de prensa sobre un tema muy serio, el de las terapias pseudocientíficas, también denominadas alternativas o complementarias. En dicha nota advierten de su peligro, y hacen especial mención al riesgo de que estos productos impidan al paciente recibir la terapia adecuada o que abandone el tratamiento establecido por su oncólogo médico, ¿por qué han decidido hacer dicho comunicado ahora?, ¿han visto algo que les haya hecho saltar las alarmas?

Dr. Miguel Ángel: No es un comunicado que hayamos hecho por un motivo en concreto, pero sí es verdad que para la SEOM es una preocupación el auge o la proliferación de pseudociencias, tratamientos milagro, vitaminas, dietas… Últimamente se han acumulado varios casos, como el chaval de Valencia que murió de leucemia después de abandonar el tratamiento, que ha coincidido con el cierre del máster de homeopatía de la Universidad de Barcelona.

A nosotros nos ha preocupado siempre no tanto que los pacientes decidan hacer tratamientos complementarios o alternativos sino que esos tratamientos puedan perjudicar un tratamiento correcto: hay pacientes que renuncian a la cirugía curativa porque alguien les convence de que con un tratamiento alternativo se curarán. Es algo en lo que venimos trabajando desde hace bastante tiempo y nos ha parecido correcto hacer un posicionamiento. No buscamos polemizar, ni crear debate con nadie, es solo un recordatorio, una llamada de atención, para advertir de que lo que no es científico es pseudocientífico, que en nuestro campo hay pocos milagros y nos preocupa mucho que estas curas alternativas impidan a los pacientes someterse a un tratamiento correcto.

Se habla de abandono de terapias por culpa de pseudoterapias…

Dr. Miguel Ángel: Eso es una de las cosas que más nos preocupan. Sabemos que probablemente, por los datos europeos y nuestra percepción, más de la mitad de los pacientes con cáncer en algún momento se somenten a un tratamiento alternativo o complementario. Por ejemplo, en el cáncer de mama hasta el 70% de las mujeres hacen algún tipo de tratamiento que va de la homeopatía a las técnicas de relajación, y esto último es seguramente beneficioso, pero la homeopatía no aporta nada. Pero hay extremos en que personas con enfermedades tratables y muchas veces curables abandonan un tratamiento curativo, y no solo la quimioterapia. Todos tenemos pacientes que no se han querido operar de su cáncer de mama porque con alguna terapia maravillosa se curarían. Estamos privando a enfermos de tratamientos curativos. A partir de ahí, como Sociedad, tenemos poco que hacer a no ser que sea asesorar a quien nos pida y dar nuestra opinión global, pero me parece razonable que ante un caso así las autoridades sanitarias tomen medidas y valoren con cuidado la propaganda.

Ahí probablemente entramos en un mundo de mucho más difícil manejo, porque ya entramos en encausamientos. La regulación de publicidad es difícil, pues muchas veces, aunque esté regulado, los canales de publicidad no son evidentes. Una de las cosas que nos preocupan, aunque siempre han existido, es la proliferación de curanderos o pseudomédicos que propugnan tratamientos ridículos, o claramente estafas, y en un momento de desesperación o de mala información una familia o un paciente pueden acudir a ellos y eso implique dejar un tratamiento con posibilidades curativas.

Desde nuestra asociación hemos sido testigos de muchos casos de abandono de terapias, en algunos casos en pacientes con cáncer que han sufrido consecuencias fatales, ¿existen cifras del mal que suponen estas pseudoterapias para enfermos oncológicos?

Dr. Miguel Ángel: Es muy díficil de cuantificar, como he dicho antes, un porcentaje alto de pacientes recurre en algún momento de su evolución a alguna de estas pseudoterapias. Conocemos los casos donde el resultado del abandono del tratamiento ha sido fatal y ha habido algún tipo de denuncia pública, pero no tenemos ningún tipo de estadísticas, más allá de la experiencia personal de muchos oncólogos en su práctica diaria.

Aunque su nota de prensa es muy clara al respecto del tema tratado, es de mención que algunos afectados por pseudoterapias y miembros de la asociación nos han hecho notar que no se dan datos específicos de pseudoterapias. Nosotros desde la asociación tenemos información sobre qué tipos de pseudoterapias van más encaminadas a pacientes con cáncer y me gustaría preguntarles directamente por ellas, ya que su posicionamiento podría ayudar a aclarar las cosas. 

Por ejemplo y a pesar de que son pseudoterapias que se ofertan como terapias, la terapia ortomolecular se vende como efectiva para tratar el cáncer o complementar su tratamiento, así como la terapia del par biomagnético, la bioneuroemoción, la nueva medicina germánica, plantas como el kalanchoe o la graviola, el reiki, la homeopatía, el MMS (Suplemento Mineral Milagroso) o la medicina ayurvédica. ¿qué nos pueden decir sobre estas pseudoterapias dirigidas de forma parcial o total a enfermos con cáncer?

Dr. Miguel Ángel: Lo de la medicina integrativa es una evolución, yo diría que de marketing, de lo que hace unos años era la “medicina alternativa”, porque suponía una alternativa al tratamiento normal. Eso evidentemente creó muchos problemas, incluso más de una demanda penal.  De eso pasamos al “tratamiento complementario”, para complementar el tratamiento médico normal, y ahora en un paso más de marketing pasamos al concepto de la “medicina integrativa”, como si eso tuviera que formar parte ineludible del tratamiento.

Hay webs que propugnan enemas de café, que hace años decían que era medicina alternativa y ahora venden como medicina integrativa. “Alternativo”, “integrativo”, “complementario”, dentro de lo que es la pseudociencia, o la medicina sin evidencia, tiene más un sentido de marketing, de vender el producto, de que realmente eso tenga que formar parte de un tratamiento. Esto si entendemos como integrativo la homeopatía, el reiki y todo esto. Si entendemos como integrativo el soporte psicológico, el acompañamiento, el ‘coaching’…, diversas técnicas psicológicas que sabemos tienen un claro beneficio no en la enfermedad, pero sí en cómo podemos tratarlos, eso sí forma parte de integrar diferentes técnicas sanitarias en el tratamiento. Pero considerar que la homeopatía o que distintas técnicas de energía forman parte de la asistencia que se ha de prestar tiene más una motivación de ‘marketing’ que de otra cosa.

Hay una gran proliferación de todo tipo de terapìas “alternativas”, “complementarias” o “integrativas”, con distintos niveles de riesgo para los pacientes; en general, ningún tratamiento que no esté avalado por estudios rigurosios de efectividad y seguridad debe ser recomendado o promocionado.

No todo lo “natural” es inocuo porque puede interactuar con los tratamientos oncológicos, por lo que recomendamos a los pacientes con cáncer que no tomen ningún tipo de sustancia o producto natural y que no realicen ninguna terapia sin conocimiento de su oncólogo médico y nunca abandonen su tratamiento oncológico.

Sobre estas pseudoterapias hay médicos colegiados ofertándolas para tratar o complementar a pacientes con cáncer, todo ello bajo el conocimiento de los colegios de médicos, ¿tienen una posición de este hecho como asociación?, ¿lo consideran deontológicamente correcto?

Dr. Miguel Ángel: Como Sociedad lo que intentamos al hacer este comunicado, y no sólo el comunicado, también a través de la asesoría que hacemos a los oncólogos y los pacientes que nos lo piden, no es si no dar luz y aclarar conceptos. En cuanto a otros actores sanitarios… Desde el mundo académico, la universidad, ya se está llevando a cabo: se han acabado casi todos los cursos y másteres de pseudociencia. Pero lo que necesitamos en este país es que las asociaciones de pacientes den un paso más allá y hagan una correcta educación de los afectados. Esto es muy difícil porque son asociaciones de voluntarios, sin presupuestos, muchas veces sin el soporte técnico que necesitarían… Pero básicamente es una cuestión de educación, a todos los niveles.

No es nuestra misión decidir la política de los Colegios de Médicos sobre este tema, pero sin ninguna duda, desde la SEOM nuestro posicionamiento está en contra de cualquier reconocimiento de las pseudociencias médicas.

 

¿Creen que parte de confusión que tienen los pacientes se debe a que la administración y los colegios de médicos no se han posicionado de forma clara?

Dr. Miguel Ángel: La comunidad científica, los oncólogos evidentemente, pero no solo los oncólogos, sino la inmensa mayoría de médicos bien formados como son los de este país, no tienen un particular aprecio a los tratamientos alternativos o complementarios. No queremos polemizar, lo que queremos es que eso no impida hacer un tratamiento correcto. Que se venda en la farmacia a nivel de igualdad conceptual la homeopatía, que es de libre venta porque su clasificación como fármaco no existe, juntamente a fármacos con receta, a mí personalmente no me parece correcto, pero forma parte de la libertad de la farmacia de vender homeopatía como cualquier otro producto de parafarmacia. Pero sí me gustaría que dentro del sistema quedara más claro lo que es fármaco activo y lo que es parafarmacia

Falta por ejemplo una regulación clara sobre los pseudofármacos como la homeopatía: no está clara cuál es su regulación. Falta regulación sobre suplementos nutricionales porque muchos de estos productos están comercializados como tal pero se publicitan y se venden como medicamentos, y ahí habría que ser más incisivo, aunque no es fácil. A partir de ahí cuando hay un caso de clara publicidad engañosa tendría que haber mecanismos que teóricamente existen para evitar que eso siga. Pero ahí nos metemos ya en cuestiones de vigilancia de consumo, en los que como Sociedad podemos decir poco.

Es importante que haya una opinión autorizada, aunque nos acusen de paternalismo, que es la acusación frecuente. No buscamos polemizar, buscamos dar la mejor información para que los pacientes tengan las mejores opciones y una mejor capacidad de decidir qué es lo que quieren hacer. Para nosotros esto implica una responsabilidad y por eso hemos hecho este comunicado. Yo asumo que la comunidad científica en global también tiene claras las ideas. Probablemente desde la industria farmacéutica y desde otros foros como la universidad, sería importante profundizar, sin pelearse con nadie, pero dar una información lo más completa posible. Evidentemente, no vamos a entrar en absoluto en la liberta individual de elección que tiene una persona con un diagnóstico, pero sí que creemos que es importante que tenga una opción correcta de lo que implican las diferentes opciones.

Artículo original

Dos gigantes rojos cabalgando un misil

Los tres sucesos mayores –en mi opinión- de la ufología española, 11/11/79, Manises, Valencia; 5/3/79, Canarias y 22/6/76, Canarias, son al mismo tiempo la historia de tres falsificaciones periodísticas, tres ejemplos destacados del proceder retorcido, interesado e histórico del sensacionalismo de los divulgadores del mito de los platillos volantes en España.

Me quedo ahora con el tercero, del que hoy se cumplen 40 años.

Este caso de 22/6/76 es también conocido erróneamente como “el ovni de Gáldar”, por proceder de un barrio de esta localidad grancanaria el relato del testigo al que los ufo-periodistas encumbraron como “testigo estrella”.

Todavía hoy es posible hallar a más de un interesado, seguro conocedor de la literatura crítica, que sigue centrándose incomprensiblemente en el testimonio del que hablaré más adelante; y lo que peor: llevando al lector poco versado la misma interpretación torpe y falseada que otros fabricaron décadas atrás, incapaz de poner en duda la ortodoxia de los platillistas patrios y su carisma cateto. El falso “testigo estrella” al que me refiero fue el médico grancanario Francisco Julio Padrón León, fallecido en 2014, que aportó la versión menos creíble y más distorsionada de lo observado. Bien es cierto que la prensa local en aquellos días lo colocó en el centro de las especulaciones debido a lo extraordinario de sus declaraciones; pero el fenómeno no tuvo en absoluto carácter local, aunque sí fue un suceso único. Los periodistas especializados que acudieron después no fueron capaces de darse cuenta de este detalle fundamental; o no quisieron. Vayamos al grano.

En torno a las 22:15 horas comenzó a divisarse desde numerosas localidades canarias un punto luminoso ascendente que, según algunas versiones, dio la sensación de quedar estabilizado, aunque otras hablaron de dos “objetos” rojos con movimiento anárquico o una espiral roja. Esta fase inicial del fenómeno es la que dio lugar a variadas descripciones, probablemente debido a las condiciones de visibilidad de una isla a otra y al momento en que comenzó a ser observado. Con posterioridad, se expandió una burbuja semiesférica de gases de color azulado y otras tonalidades con la base apoyada en el horizonte -ésa fue la impresión que dio- hasta alcanzar un diámetro enorme; pasado un cierto tiempo, cerca de media hora, comenzó a desvanecerse.

Entre los numerosos testimonios que aparecieron en la prensa los días posteriores destacan los siguientes:

Fue detectado de 22:15 a 22:30, y según uno de nuestros informantes, domiciliado en la zona del Valle de Aridane (La Palma), a esa hora se observó como un cohete que surgía del mar para remontarse hacia el pico del Time despidiendo intensa luz roja. El mismo fenómeno fue detectado en Tazacorte (también La Palma). El ferry Villa de Agaete, procedente de Las Palmas, poco antes de entrar a Santa Cruz de Tenerife, pudo observar, exactamente a las 22:20 horas, un gran resplandor. Éste, que duró unos cinco minutos, daba la impresión de ser un cohete que hubiese salido del mar” (El Día, 23-6-1976).

La Provincia, también del 23, aportaba estas informaciones complementarias:

Anoche, alrededor de las diez y media, un objeto extraño se divisó desde distintos puntos de nuestra geografía, de forma especial en la zona de Gáldar y Telde (Gran Canaria), desde donde más llamadas telefónicas al respecto fuimos recibiendo. Nuestros interlocutores nos indicaban que se trataba de un objeto redondo y a medida que iba ascendiendo iba creciendo enormemente con claridad perfecta hasta difuminarse.

El citado fenómeno comenzó con dos objetos rojos que se movían en zig zag, formando una especie de espiral, en cuya parte inferior quedaban tres franjas a distinto nivel, superpuestas y con cierta separación entre sí. Eran de un intenso color rojo y fueron desapareciendo paulatinamente. Encima de estas franjas había una especie de dos potentes focos de color azul, que luego comenzaron también a disminuir de intensidad hasta convertirse en una débil bruma.

Este segundo párrafo de la noticia periodística es especialmente relevante, ya que es el hilo del que tiró el “testigo estrella” hasta que su mente lo convirtió en una manifestación alienígena.

Destaca por su importancia la observación desde la corbeta Atrevida de la Armada Española, que navegaba paralela a la costa sur de Fuerteventura. El capitán, cuyo testimonio figura en el expediente oficial 760622 desclasificado por el Ejército del Aire en junio de 1994, se expresó de esta manera (p. 66 del expediente):

A las 21:27Z (22:27 hora local) del día 22 de junio, se vio por primera vez un foco luminoso, de color amarillo azulado intenso, saliendo de tierra y elevándose en altura con dirección a nuestra posición… Una vez tomada cierta altura (15º-18º) quedó quieto, girando su proyección luminosa, dejándose ver el foco de origen. Se mantuvo así dos minutos aproximadamente, originándose un gran halo de luz amarillo azulado intenso, que permaneció en la misma posición, durante cuarenta minutos, aún después de haber desaparecido el fenómeno que dio origen al mismo.

A los dos minutos el foco se fraccionó, quedando una parte más pequeña abajo, en el centro del círculo luminoso, formándose una nube azulada y desapareciendo la fracción que dio origen a este núcleo azulado. La superior tomó altura en espiral de una forma rápida e irregular, desapareciendo posteriormente. Todos estos movimientos no afectaron para nada al halo circular inicial, que quedó siempre en las mismas condiciones, alumbrando parte de tierra y mar, lo que hace suponer que no fue un objeto lejano, sino próximo.

Portada del expediente 760622 del Ejército del Aire desclasificado el 20 de junio de 1994 (Ejército del Aire)
Portada del expediente 760622 del Ejército del Aire desclasificado el 20 de junio de 1994 (Ejército del Aire)

Aunque más adelante me ocuparé del más peculiar de los testimonios, el del médico F. J. Padrón, adelanto que éste, junto con el taxista que le acompañaba, fue el único que dijo haber visto dos seres vestidos de rojo en el interior de la gran esfera. Y, como hemos hecho constar, hubo docenas, tal vez cientos, de testigos, que describieron el fenómeno de manera bastante menos subjetiva, lo que da idea del grado de malinterpretación en lo observado por el doctor Padrón.

Fenómeno único

El fenómeno de 22/6/76 tuvo su origen en un suceso único con un amplio número de testimonios, algunos de los cuales han sido reproducidos más arriba. No consistió en dos sucesos independientes, es decir, por un lado los fenómenos más o menos vagos retratados por la prensa sobre la semiesfera apoyada en el horizonte, reflejos rojizos, tonos azules, etc., y, por el otro, la observación de médico de Guía, que relató a la prensa su versión sobre la esfera con dos seres vestidos de rojo en su interior frente a unos paneles de control de la nave. Tanto el médico como el resto de centenares de testigos estaban contemplando el mismo fenómeno, ya que las horas reportadas y la dirección coinciden en todos ellos.

Por ejemplo, El Día de 23-6-1976 se refiere a que “Alrededor de las diez y media de la noche se recibieron en esta redacción varias llamadas telefónicas de nuestros corresponsales en Granadilla y Tacoronte dando cuenta de un fenómeno que estaban observando sobre la isla de La Palma”, y también desde igualmente desde el Centro Emisor de Televisión Española en Izaña, en el centro de la isla, muy cerca del Teide. “Desde la isla de La Palma”, continúa el diario, “fue observado a la misma hora”. La Tarde, 23-6-1976, informó de que “a las 22:20 horas fue observado desde el ferry Villa de Agaete” y a las 22:14 por una señorita del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, en La Palma. El Eco de Canarias, en sus ediciones del día 23 y 24, cita las 22:30, al igual que La Provincia del 23. “Por otra parte, desde Valle Gran Rey, en la isla de La Gomera, también se observó el fenómeno”, apunta el vespertino La Tarde el día 23.

Un testimonio aún más interesante es el que publicó en una de sus obras el fallecido recopilador de anomalías científicas William R. Corliss (Lighning, Auroras, Nocturnal Lights and Related Luminous Phenomena). El buque carguero Osaka Bay, que viajaba desde África del Sur hasta Southampton, divisó el fenómeno cuando se encontraba a 400 kilómetros al sur de La Gomera y a la misma hora aproximadamente, localizándolo en el horizonte noroccidental. No sólo coincide con los avistamientos canarios al oeste de las islas, sino que demuestra palpablemente la enorme magnitud del fenómeno y, sobre todo, su lejanía del archipiélago.

Dibujo de la evolución del fenómeno tal y como fue observado desde el buque Osaka Bay, a 400 kilómetros al sur de Canarias. (Reproducido por Corliss en Lightning… y tomado de: Moore, R. “Unidentified Phenomenon”. Marine Observer, 47:66, 1977)
Dibujo de la evolución del fenómeno tal y como fue observado desde el buque Osaka Bay, a 400 kilómetros al sur de Canarias. (Reproducido por Corliss en Lightning… y tomado de: Moore, R. “Unidentified Phenomenon”. Marine Observer, 47:66, 1977)

Relató que al principio fue observado un resplandor de color naranja pálido cerca del horizonte. Dos minutos después podía verse además un disco blanco a unos 10º de elevación, a través del cual eran visibles las estrellas. Este disco fue creciendo hasta el punto de que a los diez minutos de aparecer se extendía desde la línea del horizonte hasta una elevación de 24,5º, máxima elevación que llegaría a alcanzar. El disco permaneció a la vista unos 25 minutos mientras que el resplandor anaranjado, que durante la observación había ido tomando una forma alargada, fue visible durante unos cinco minutos más.

Todas las horas citadas en la prensa canaria coinciden –solo he citado algunas-: alrededor de las 22:15 – 22:30 horas, con predominio de la segunda. También el informe desclasificado por el Ejército del Aire cita, en los diez testimonios recogidos por el juez instructor, las 22:30 horas (21:30 Z), con gran exactitud en todos ellos. Es decir, el fenómeno fue observado simultáneamente desde toda la geografía de Canarias, lo que demuestra que se trató de un suceso único que todos los espectadores vieron distante y sólo el médico F. J. Padrón interpretó que estaba a escasos metros de distancia.

El “testigo estrella”

Como indiqué, al aparecer en la prensa (La Provincia, 25-6-1976) el testimonio de cierto observador del espectacular fenómeno, aquél que ofreció la descripción más sensacional de lo sucedido, todo el caso giró en torno al mismo, el médico Francisco Julio Padrón León, fallecido en 2013. El primer investigador en poner en cuestión su testimonio fue Manuel Borraz, que desde el cómodo sillón de su domicilio en Hospitalet (Barcelona), analizando los testimonios y comparando los datos conocidos, propuso un escenario racional y completamente verosímil por el cual el citado médico habría observado el mismo fenómeno que el resto de canarios, exactamente lo mismo que observaron los palmeros, los tinerfeños y el resto de habitantes de estas “mágicas” islas.

Entrada al barrio de Las Rosas (Gáldar, Gran Canaria) donde el médico F. J. Padrón, que acudía de noche a visitar a una enferma interpretó que los efectos en la atmósfera de un lanzamiento balístico al oeste de Canarias era una nave traslúcida en la que viajaban dos seres antropomorfos vestidos de rojo (foto R. Campo)
Entrada al barrio de Las Rosas (Gáldar, Gran Canaria) donde el médico F. J. Padrón, que acudía de noche a visitar a una enferma interpretó que los efectos en la atmósfera de un lanzamiento balístico al oeste de Canarias era una nave traslúcida en la que viajaban dos seres antropomorfos vestidos de rojo (foto R. Campo)

Borraz explica en su ensayo Los gigantes de Gáldar y los avistamientos canarios (p. 38) que es necesario adoptar una perspectiva suficientemente amplia: “No podemos conformarnos pues con tratar el suceso de Las Rosas (Gáldar) aisladamente. Hay que remitirse a un contexto más amplio: el de las numerosas observaciones canarias que tuvieron lugar la misma fecha y a la misma hora aproximadamente”. Es decir, ¿cómo es posible que una supuesta esfera de 30 metros de diámetro con dos seres de cerca de tres metros vestidos con ceñido traje rojo, fuera vista en la localidad de Las Rosas, en el municipio grancanario de Gáldar, a unos 15 o 20 metros de distancia y muy cercana al suelo, cuando a la misma hora exactamente se estaba observando un espectacular fenómeno de forma esférica y tonalidades rojizas en su interior desde todo el archipiélago canario? Las pequeñas diferencias horarias obedecen únicamente al momento en que los diversos testigos centraron su atención en el fenómeno, pues éste se desarrollo durante media hora aproximadamente. Las condiciones de visibilidad orográfica en las islas también pudieron influir. Todo apunta a que su mente le jugó a este testigo una mala pasada, distorsionando aquello que, al igual que miles de canarios, tuvo la oportunidad de observar, y que tenía lugar a más de 700 kilómetros al oeste del archipiélago.

La parte clave del relato del F. J. Padrón, extraída del expediente oficial 760622, pp. 32-36, es la siguiente (tanto el citado como su acompañante y el taxista se dirigían a visitar a una enferma y eran las 22:30 horas):

Al remontar el último repecho fuerte del camino los faros del coche enfocaron una esfera luminosa que estaba estacionaria, creo que muy próxima al suelo pero sin poder precisar si lo tocaba; era de material totalmente transparente y cristalina ya que a través de ella se podía ver las estrellas del cielo; de color azul eléctrico, pero tenue sin deslumbrar, su radio era como de 30m., en el primer tercio inferior de la esfera se veía una plataforma de color aluminio como si fuera metálica y tres grandes consolas. A cada lado de la central había dos figuras enormes de unos 2,50 a 3,00 metros pero desde luego no más altos de tres metros enteramente vestidas de rojo dándose frente una a la otra, de forma que siempre las vi de perfil, jamás se volvieron hacia nosotros.

Imagen artística que pretende representar la versión del fenómeno proporcionada por el médico F. J. Padrón. Figura en la página 90 del expediente desclasificado por el Ejército del Aire en julio de 1994 (Ejército del Aire)
Imagen artística que pretende representar la versión del fenómeno proporcionada por el médico F. J. Padrón. Figura en la página 90 del expediente desclasificado por el Ejército del Aire en julio de 1994 (Ejército del Aire)
Página 89 del expediente oficial del EA sobre este caso. Obsérvese en la parte inferior el esquema que representa el fenómeno observado de manera mucho más fidedigna: una gran esfera en dirección a Tenerife (a la izquierda del Teide, en Tenerife, desde Gáldar) en la que se divisaron diversos retazos luminosos y “manchas” rojizas (Ejército del Aire)
Página 89 del expediente oficial del EA sobre este caso. Obsérvese en la parte inferior el esquema que representa el fenómeno observado de manera mucho más fidedigna: una gran esfera en dirección a Tenerife (a la izquierda del Teide, en Tenerife, desde Gáldar) en la que se divisaron diversos retazos luminosos y “manchas” rojizas (Ejército del Aire)
Las Rosas, Gáldar. Vivienda donde residía la enferma que acudió a visitar el médico F. J. Padrón. Éste entró junto con uno de los hijos de la citada en un estado de gran nerviosismo, pidiendo que cerraran las ventanas (foto R. Campo)
Las Rosas, Gáldar. Vivienda donde residía la enferma que acudió a visitar el médico F. J. Padrón. Éste entró junto con uno de los hijos de la citada en un estado de gran nerviosismo, pidiendo que cerraran las ventanas (foto R. Campo)

A este testimonio, enormemente subjetivo como se puede comprobar, fue al que se le otorgó una mayor fiabilidad, basándose en su condición de médico. Sorprendentemente y con el transcurso de los años fueron olvidados los numerosos testimonios que desde cualquier punto de la geografía canaria dieron una versión mucho más cercana a la realidad de lo observado.

Otra perspectiva del domicilio que visitara F. J. Padrón la noche del 22/6/76, en la carretera en pendiente por la que circulaba el taxi en el se desplazaba el citado con uno de los hijos de la enferma. El misterio es patente (?) (foto R. Campo)
Otra perspectiva del domicilio que visitara F. J. Padrón la noche del 22/6/76, en la carretera en pendiente por la que circulaba el taxi en el se desplazaba el citado con uno de los hijos de la enferma. El misterio es patente (?) (foto R. Campo)

La única investigación, por aquella época, con ánimo objetivo –al margen de la encuesta del juez informador del Ejército del Aire- fue la realizada por el doctor de origen húngaro Alejandro Carlos de Gyorko-Gyorkos, aficionado a la parapsicología. Gyorko conversó con el médico Padrón sobre su observación. Sus conclusiones no fueron ciertamente positivas: “No pude encontrar nada que avalara el testimonio del testigo”. Gyorko llegó a pensar que la versión de Padrón podía ser una simple broma que se le escapó de las manos, por el gran revuelo periodístico a que dio lugar, de la cual no quiso renegar. No parece probable este extremo porque nuestro protagonista continuó realizando diversas declaraciones con el paso de los años, cada vez más extravagantes. Por ejemplo:

1976: Entrevista de J. J. Benítez dos meses después de la observación: “¡Me gustó ver aquello! Me agradó. Y no sé exactamente porqué. Quizá por su gran perfección en el trazado”.
“Y es que aquel objeto -fíjense bien en lo que voy a decirles- iba acompañado, no sé si psíquicamente, de un extraño fenómeno de alegría”.
Todo aquello, parecía ir acompañado de una serie de fenómenos de tipo espiritual. Superior. Desconocido para nosotros. De grandeza. ¿Cómo podría definirlo yo…?

1977: Diario de Las Palmas, 7-5-1977: Aquello era de color azulado, transparente y se vieron aquellos seres dentro. La nave es inmaterial. Tiene una propiedad que yo pude observar y es que crece a voluntad, no hace ruido. Al poco tiempo de estar allí aquello empezó a crecer. Primero me dio una sensación de frío que me duró tres días. Yo no estaba temblando, simplemente tenía esa sensación de vibración interna. Es un frío celular.

La autora de un artículo publicado en 1992 en Diario de Las Palmas glosa el suceso y al final indica que:

La visión de la nave borró en el médico, por otra parte, todas las huellas intelectuales que tenía. “Es decir –habla ahora el médico-, huellas de antiguas vivencias. Me quedaba solo la imagen de la nave. No sé si eso corresponde a lo físico o son los psiquiatras quienes tienen que analizarlo. Otra influencia que experimenté fue la de una gran clarividencia. Después de la observación de la nave, noté en mi inteligencia una gran claridad para el diagnóstico y una gran seguridad en mí mismo. No sólo como médico sino también como persona, y de ahí en adelante una gran seguridad en las cosas que voy a hacer” (estas afirmaciones fueron tomadas de la entrevista al testigo en el mismo medio el 7-5-1977).

En 1994 el mismo diario volvió a entrevistar al médico Padrón León con motivo de la desclasificación del expediente elaborado y conservado por el Ejército del Aire. Se presentó la entrevista en portada como una “réplica” al citado informe: Allí el “testigo estrella” del caso realizó declaraciones como estas:

Tienen la propiedad [los seres de la nave] de hacer que tu mente se borre, todo cuanto suceda. Y vas a ver dentro de tu mente durante meses, quizás un año, lo que ellos quieren que tú hagas. Sustituyen en tu cerebro una energía. Ahí está el problema.

He observado, desde hace tres años, el caso de personas que me han hecho daño públicamente y a los seis o siete meses han muerto. Hay como ocho personas a las que les ha costado la muerte, y todas ellas por cáncer.

El articulista agrega que Padrón deja claro que:

… todavía conserva aspectos que no quiere revelar acerca de conocimientos que yo haya podido extraer de lo que se me enseña. Vienen a mi mente y ya está.

Entre estas perlas, que son las más destacables, el médico declaró que el Ejército lo amenazó y que Gyorko-Gyorkos era un personaje “sobre cuya ética no deseaba insistir”, insinuando que todo era una trama de mentiras urdidas para desprestigiarle. Cuando hablé personalmente con Alejandro Carlos de Gyorko-Gyorkos en su despacho de Las Palmas de Gran Canaria en diciembre de 1992 me comentó que la conclusión que obtuvo es que Padrón podía llegar a interpretar como real cualquier cosa que imaginaba; es decir, que uno de sus rasgos psicológicos era lo que los psicólogos denominan “personalidad con tendencia a la fantasía”. Y respecto a las amenazas del juez informador, el testigo no se refirió a ellas hasta 1994, cuando se desclasificó el expediente. Sospecho que se vio impelido a ello por algunos informadores interesados en vender historias truculentas sobre secretismos y amenazas uniformadas, en particular en el contexto de la desclasificación de los informes sobre ovnis del Ejército del Aire español (1992-1998). Al mes siguiente de ocurrir los hechos (julio de 1976), una colaboradora por entonces de Centro de Estudios Interplanetarios de Barcelona en Tenerife, Irmi Heimann, solicitó a Padrón información sobre su visión. Padrón respondió el 20 de julio, indicando que no podía comentar nada porque “el Ministerio del Aire envió a mi domicilio un juez instructor, quien nos manifestó que no puedo manifestar a nadie lo observado, bajo pena militar”. Esto era lo habitual por entonces, pero no supone una amenaza como tal ni la automática declaración como loco del testigo, como contó tiempo después.

En cualquier caso, sospecho que la imprevista observación provocó el pánico en el doctor Padrón: en El Eco de Canarias de 26-6-1976 el taxista que acompañaba al citado y a uno de los hijos de la enferma afirmo que “el doctor Padrón se bajó del coche y llamó a muchas personas que por allí se encontraban”. Y en mi última visita a la zona de Las Rosas, hace dos semanas, otro de los hijos de la paciente me comentó que el médico entró en la casa en un estado de gran nerviosismo, pidiendo que cerraran las ventanas de la vivienda, así como que durante muchos años era frecuente verlo por la zona intentando volver a ver la “nave”, hasta el punto de que en una ocasión hubo que ayudarlo a salir de un barranco por el que se había deslizado su coche.

Volvamos al trabajo de Borraz ya citado. En todo episodio ufológico, más si éste posee cierta complejidad, es posible distinguir dos enfoques, señala el autor: uno objetivo, mediante el cual pretendemos reconstruir las características de la observación del ovni y los estímulos que dieron origen a la misma; y otro, subjetivo, centrado en la experiencia, en el relato ofrecido por el testigo. Es este segundo el que nos interesa ahora. Según Borraz, “¿por qué lo que para unos no era más que un círculo conteniendo dos formas rojas constituyó para el médico de Guía una verdadera teofanía con matices tecnológicos?… Cabe pensar que cuando el testigo percibió una nave de gran perfección con dos seres a bordo, todo ello desprendiendo una gran espiritualidad, se colmaban algunos de sus más íntimos deseos y expectativas -no necesariamente ufológicos-, su sed de transcendencia quizás.” (Los gigantes de Gáldar…, p. 60) Es decir, se ha dado un valor preeminente al testimonio más subjetivo de todos, al “más completo”, se dijo en cierta ocasión, el que adornó, involuntariamente pensamos, su observación con matices religioso-morales. No está de más recordar que en la entrevista concedida por el testigo a Diario de Las Palmas el 7 de mayo de 1977 se le presenta, además de cómo un médico con prestigio, como “un hombre profundamente creyente en el terreno religioso”.

Un enfoque más psicológico de la visión de Padrón es el que ofreció el estudioso norteamericano del mito ufológico Martin S. Kottmeyer a V. J. Ballester Olmos en 2007. Para Kottmeyer, el testimonio del médico pertenece al mismo tipo de fenómeno que se produce cuando detectamos caras en las nubes (pareidolia), una especie de test de Rorschach de grandes dimensiones, y no tanto al terreno de las alucinaciones. Las nubes producidas artificialmente por los lanzamientos de misiles abundan en estímulos visuales, y la mente del testigo organizó selectivamente diversos fragmentos de forma significativa: lo que para la inmensa mayoría de los testigos era una semiesfera o una gran bola transparente, para el médico era una nave esférica a través de la cual se veían las estrellas; y lo que para los primeros eran destellos rojizos para el segundo fueron dos seres de elevada estatura vestidos de rojo, con el acompañamiento de paneles de control al lado. También es significativo que el doctor Padrón –añadió Kottmeyer- se refiriera que la ausencia de ángulos rectos en la “nave”, algo lógico tratándose de una nube de material gaseoso eyectado en expansión.

Hay otro aspecto de la descripción del médico del que merece la pena dejar constancia. La observación de esferas traslúcidas a modo de naves comandadas por tripulantes antropomorfos no es algo exclusivo de este caso: el motivo es frecuente en la literatura ufológica y en la de ciencia ficción. En mi archivo conservo numerosos ejemplos al respecto. Aquí incluyo dos, pero primero, para mayor comodidad, insertaré de nuevo el dibujo basado en la descripción del médico Padrón León que figura en el expediente desclasificado del EA y reproducido hasta la saciedad de ahí en adelante:

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Compárese ahora con esta imagen, que corresponde a la portada del número de agosto de 1952 de la revista Other Worlds. Science Stories:

canarias8

Fue incluida por Martin Kottmeyer en sus impresiones de 2007 en torno al caso, destacando especialmente que se trata de dos tipos vestidos de color rojo que viajan por el espacio en una esfera traslúcida en la que se divisan diversos controles de formas rectangulares.

Aún mayor es la semejanza con esta otra imagen. Se trata del dibujo realizado por una de las testigos que observaron un presunto objeto volador a las 23:20 horas del 13 de octubre de 1968 desde Lakeland, Florida (EE.UU.):

Representación del caso Lakeland (Florida), tomado de “Florida Reports Swarm”. Lee Butcher. En: FATE, 230, Vol. 22, Nº 5, May 1969, pp. 44-50
Representación del caso Lakeland (Florida), tomado de “Florida Reports Swarm”. Lee Butcher. En: FATE, 230, Vol. 22, Nº 5, May 1969, pp. 44-50

Mi intención no es sugerir que el doctor Padrón se inspirara directamente en estas imágenes ni en otras muchas, aunque es posible. El citado testigo seleccionaba muy bien con quién hablaba y con quién no, de tal forma que quienes podrían haber sondeado un posible interés del ya fallecido sujeto por la ciencia ficción, la literatura y la imaginería ufológica antes de ser casualmente testigo del fenómeno de 22 de junio de 1976 nunca lo hicieron, información que en un caso como este era imprescindible conocer. Debe bastarnos con saber que esa representación ya flotaba en “imaginario colectivo” de la cultura espacial, como un ejemplo más del banco de imágenes a disposición de quien pudiese necesitarlo en un momento dado.

Sobre el campo de cebollas quemado

El Diario de Las Palmas, en su edición del día 25 comenta: “… anoche se repitió otro extraño fenómeno en la zona Noroeste de Gran Canaria. Algunas personas, que no han querido revelar sus nombres, afirman haber visto un objeto extraño, redondo y transparente, de dos pisos de altura y que se posó en las cercanías de Piso Firme, entre Agaete y Gáldar. Esas mismas personas dicen que observaron en los alrededores del objeto, dos figuras de color rojizo que se movían, despegando con el aparato a los pocos segundos”. Aquí empieza la confusión. Sin duda, la fuente citada tomó estos testimonios retrasados del día 22 por una nueva información originada el día 24. Es probable, además, que hubieran leído las noticias de los días anteriores y trataran de aumentar el misterio con la aparición de una zona quemada en una huerta de cebollas, aprovechando que el médico Padrón habló de que la esfera transparente estuvo cerca del terreno.

Es la propia prensa la que confunde las dos noticias y las empareja; así se expresa LaProvincia  el día 25:

Un OVNI con lo que podrían ser dos “ocupantes” se posó anoche, durante largo rato (unos veinte minutos), en las inmediaciones de los lugares conocidos por Piso Firme y El Hornillo, entre Gáldar y Agaete. Así de tajante nos llegó anoche la noticia, con el aval de unas sesenta personas, entre las que se encontraba un médico.

A continuación describe la observación, ya con los aditamentos del médico grancanario. Es de suponer que la confusión reinante en aquellas jornadas respecto de la espectacular observación de la noche del día 22 y el que los testimonios del médico y el taxista no se divulgaran hasta el día 24 impidió que los periodistas se apercibieran de que ese relato no constituía novedad alguna, sino que era una nueva y distorsionada versión de lo que cientos de canarios habían divisado el 22.

Solar, actualmente un aparcamiento acotado con tela asfáltica verde, donde en 1976 el “ovni” –en realidad el lejanísimo lanzamiento de un misil Poseidón en el Atlántico- habría quemado parte de una plantación de cebollas, un bulo acogido con sorna entre los propios vecinos (foto R. Campo)
Solar, actualmente un aparcamiento acotado con tela asfáltica verde, donde en 1976 el “ovni” –en realidad el lejanísimo lanzamiento de un misil Poseidón en el Atlántico- habría quemado parte de una plantación de cebollas, un bulo acogido con sorna entre los propios vecinos (foto R. Campo)

Alejandro Gyorko-Gyorkos recogió muestras del supuesto terreno de las cebollas quemadas o aplastadas y no halló pruebas de nada extraño, como puso de manifiesto en unas breves declaraciones a Diario de Las Palmas en su edición del día 28-6-1976. El juez instructor del Ejército del Aire, comandante Antonio Munaiz Ferro-Sastre, llegó a igual conclusión respecto al testimonio de Padrón:

No se puede dar carta de credibilidad de forma indiscutible a lo declarado por el Dr. Padrón y el taxista Francisco; por ello y el no poder presentar pruebas concluyentes que confirmen sus declaraciones debemos rechazarlas, por el momento,

según consta en la página 82 del expediente desclasificado por el Ejército del Aire en junio de 1994. Mientras, el propietario de la finca aseguraba: “Yo regué las cebollas ayer mismo (el día 24) y hoy me encuentro con este círculo muy dañado” (La Provincia, 26-6-1976). La información es confusa porque se refiere a la “repetición” del fenómeno del martes día 22, de lo que no hay prueba alguna ya que se trató, como aclaré anteriormente, de una confusión por parte de la prensa al atribuir los testimonios retrasados del citado martes a una nueva aparición el día siguiente. Al parecer, José Gil González, propietario de una finca de cebollas en Piso Firme, observó la mañana del día 24 que un sector de su finca estaba afectado, como si hubiesen quemado algunas de las cebollas. Muy probablemente el autor fue algún bromista que quería aumentar la confusión de aquellos días o un simple acto vandálico sin conexión con el fenómeno que tanta expectación despertó. No debemos descartar una tercera posibilidad: que fuera una acción perpetrada para reforzar el testimonio del doctor Padrón, que acababa de conocerse (sin que él tuviera la menor responsabilidad), o para que la zona volviera a ser protagonista en la prensa.

La fotografía del fenómeno

En marzo y abril de 1977 la prensa de Canarias publicó la única fotografía conocida del suceso:

Imagen del fenómeno captada por un turista desconocido desde Maspalomas, en el sur de Gran Canaria (cortesía archivos V. J. Ballester Olmos)
Imagen del fenómeno captada por un turista desconocido desde Maspalomas, en el sur de Gran Canaria (cortesía archivos V. J. Ballester Olmos)

Una nota incluida al final del expediente del Ejército del Aire desclasificado indica que la fotografía fue depositada por un turista en la recepción de un hotel de Maspalomas (Gran Canaria). Allí fue localizada por la Guardia Civil, que colaboró con el juez informador del EA nombrado al efecto, el ya citado comandante Antonio Munaiz. Posteriormente se localizó el estudio fotográfico donde fue revelada, Heinze, pero desconocían el nombre del fotógrafo que captó la espectacular luz desde lo que aparenta ser la zona turística del sur de Gran Canaria.

La instantánea es engañosa: esos dos brazos luminosos que atraviesan la bola refulgente no son reales. Se trata de reflejos producidos por la potente luz en la lente de la cámara. El fenómeno consistió –en una de sus etapas- en esa esfera que reflejaba la luz solar a gran altura. Es probable que ese juego de la luz haya llevado a más de uno a creer en la presencia de un platillo volante sobre Maspalomas aquella noche, retroalimentando el rumor del falso aterrizaje de Las Rosas.

Siempre sentí curiosidad por esa pequeña mancha que se observa debajo del fantasmal haz luminoso de la izquierda. Creo recordar que en alguna ocasión fue interpretada como un supuesta navecilla disponiéndose a entrar de la “nave madre” (en la jerga de los pseudo-ufólogos) o poco después de salir para inspeccionar, por supuesto. El investigador Enrique Tomás Rodríguez me comentó recientemente que tiene toda la apariencia de tratarse de una mota en el objetivo, circunstancia habitual y que sólo se evidencia al fotografiar un objeto muy brillante. A la izquierda de la imagen y en otras zonas se puede detectar manchas semejantes de diversos tamaños. También lo confirma la nitidez de contorno de la misma: si fuese algo a la misma distancia que la luminosidad tendría los contornos más difusos.

Diario de Avisos la publicó en su portada del 22 de marzo de 1977 y Diario de Las Palmastambién en la portada y en la novena página de su edición del día 26 del mes siguiente, donde aprovechó para refrescar los detalles del episodio, añadiendo la información falsa de la detección de radar, que no se produjo como es lógico, y algún absurdo como que para el gobierno español se trataba de una nave de de más de cien metros de diámetro.

El planteamiento y explicación de Manuel Borraz

Borraz aporta (Los gigantes de Gáldar…, p. 49) algunos datos técnicos que permiten adoptar la perspectiva adecuada, situando espacial y temporalmente el suceso. A través de las descripciones proporcionadas por la prensa y diversos cálculos astronómicos, divide el fenómeno en cuatro fases, aunque aquí nos conformaremos con la primera de ellas, referente al inicio de la observación. Se trata del momento en que se ve aparecer el punto ascendente, poco antes de las 22:30 horas: el ángulo de depresión del Sol bajo el horizonte era de 13,7º; el acimut solar de 307º y el del fenómeno aproximadamente oeste; la latitud geográfica del punto de observación, 28,5º N, y la longitud, 15,75º O, tomadas en un punto imaginario en el centro del archipiélago. Estos datos permiten asegurar que el fenómeno se encontraba a unos 762 kilómetros al oeste de las Islas Canarias y a unos 46 kilómetros de altura (ambos son valores mínimos). Estos dos valores van progresivamente aumentando a medida que se van sucediendo los estadios de la observación, llegando, en el momento de desaparición, a los 1.062 kilómetros de distancia y a los 90 kilómetros de altura sobre el nivel del mar. Ésta es la imagen típica producida por pruebas espaciales y lanzamientos de misiles balísticos, que es lo que realmente produjo el fenómeno. Por supuesto, este escenario explicativo fue poco menos que una ofensa para los creyentes en visitas alienígenas al planeta, de la que Gáldar es un ejemplo señero. La dinámica y apariencia del fenómeno observado desde todas las islas fueron las habituales en esos lanzamientos, en este caso desde un submarino en aguas atlánticas, al oeste del archipiélago.

La desclasificación del expediente oficial del Ejército del aire y el reforzamiento de la explicación balística

El “ovni de Gáldar”, designación errónea puesto que el suceso fue divisado desde todas las islas simultáneamente, se convirtió en el clásico de la ufología de las islas al menos hasta que el 5 de marzo de 1979 tuvo lugar otro fenómeno similar pero con mayor repercusión: si hasta entonces el caso 22/6/76 era “el ovni de Canarias”, a partir de ese momento el de 1979 se convirtió en el auténtico “ovni canario”, solo que tampoco fue un ovni, sino un efecto artificial producto de una prueba de armamento humano (no extraterrestre, aclaro), como el caso que nos ocupa ahora.

Con motivo de la desclasificación del caso, en junio de 1994, la prensa local volvió a ocuparse de él. Diario de Las Palmas, en su edición del 12 de agosto de 1994, afirma: “La posibilidad de que se tratara del lanzamiento de un misil superficie-aire fue descartada de inmediato, dado que el comportamiento del fenómeno avistado (traslado horizontal, parada, elevación hasta unos 35 o 40 grados de ángulo, producción de un halo luminoso por espacio de veinte minutos) no se corresponde con el lanzamiento de un misil. Aparte de ello, en el área de las islas no existían bases conocidas de lanzamiento”. Es curioso; son precisamente esas características mencionadas –entre otras- las que suelen presentar los lanzamientos de cohetes a centenares de kilómetros de unos observadores y en condiciones de luminosidad adecuadas: de noche en tierra, pero a grandes alturas cualquier objeto puede ser aún iluminado por los rayos solares, más si emite gases enormemente expandidos por el enrarecimiento de la atmósfera, condiciones que se dieron en esta y otras observaciones canarias. Tengamos en cuenta además los efectos ópticos debidos al ángulo de observación, la falta de puntos de referencia en algunos casos y el estado de excitación y nerviosismo que provoca en testigos desconocedores de su verdadera naturaleza.

En 2001 publiqué con V. J. Ballester Olmos en la Revista de Aeronáutica y Astronáutica el artículo “¡Identificados! Los OVNIS de Canarias fueron misiles Poseidón”. Allí incluimos la siguiente tabla relacionada con este caso, extraída de la base de datos de lanzamientos de misiles balísticos de Jonathan McDowell.

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Dos fueron por tanto los lanzamientos aquella noche de junio de 1976. Muy probablemente ambos fueron visibles y sus despliegues luminosos debido a la luz solar reflejada se mezclaron, aumentando así su espectacularidad. La primea columna indica el número de identificación del lanzamiento; la segunda, la fecha en calendario juliano; la tercera, la fecha en calendario gregoriano; la cuarta, la hora GMT (coincide con la hora canaria); la quinta, tipo de misil; la sexta, plataforma de lanzamiento (submarino); la séptima, organización responsable del lanzamiento (USN, United States Navy). La diferencia de una hora entre la hora del fenómeno (GMT+1) y la consignada en la base de datos de McDowell se debe a un error de compilación: descartando este error, el día y la hora de los lanzamientos coincide con la observación desde Canarias de la esfera en expansión al oeste de las islas. La causa del fenómeno no fue otra que los efectos en la atmósfera de las sucesivas etapas de dos misiles Poseidón lanzados desde un submarino, concretamente el USS Von Steuben, al oeste de Canarias, en horario nocturno. La gran altura alcanzada propició que los gases fueran iluminados por el Sol situado bajo el horizonte, invisible a esa hora para los habitantes de Canarias.

Una “investigación de campo” más, por favor

Con objeto de mantener siempre actualizadas mis credenciales de “investigador de campo”, me presenté en el barrio de Las Rosas hace escasas fechas, donde ya había estado hace veinte años. De esta forma, cumpliendo con el precepto de visitar el lugar del misterio al menos una vez en la vida –yo ya llevo dos- pateé la zona, anoté cosas en un cuaderno de papel cuadriculado, realicé fotos y hablé con los vecinos. Solo me falto hacerme una instantánea señalando con el dedo a la nada, pose clásica del ufólogo campestre. Algunos residentes del barrio me indicaron amablemente el lugar exacto, el punto cero del misterio: la casa que visitara el “testigo estrella”, Francisco Julio Padrón León. En un pequeño patio trasero, resguardado del fuerte sol y del viento del aquel día, se encontraba uno de los hijos de la paciente, Ilino Díaz Mendoza. Para Ilino y su mujer Pilar fue casi rutinario que otro tipo más apareciera por el lugar preguntando por la historia de Padrón. Ellos no llegaron a ver nada, solo recordaban los comentarios de la época y lo que unos y otros han ido curioseando y preguntando en numerosas visitas a lo largo de estos cuarenta años.

Ilino Mendoza Díaz, uno de los hijos de Dolores Mendoza Sánchez, la enferma que acudió a visitar F. J. Padrón cuando éste vio la esfera con los “seres” en su interior, junto a su mujer, en la misma casa en que vivió la madre del primero (foto R. Campo)
Ilino Mendoza Díaz, uno de los hijos de Dolores Mendoza Sánchez, la enferma que acudió a visitar F. J. Padrón cuando éste vio la esfera con los “seres” en su interior, junto a su mujer, en la misma casa en que vivió la madre del primero (foto R. Campo)

Al despedirme de los dos ancianos, regresé por la pista asfaltada hasta la entrada al barrio, que continúa hacia Piso Firme. En ese punto se halla el solar, convertido ahora en aparcamiento de coches, en el que según los rumores de un par de días después del 22 de junio el “ovni” habría descendido hasta quemar un cultivo de cebollas, detalle comentado con cierta sorna por los vecinos, bulo nacido al calor del impacto de los abundantes testigos del fenómeno artificial observado aquella noche y del revuelo consiguiente propiciado por la prensa y las numerosas y muy subjetivas versiones de los hechos.

Una de las abundantes fincas de cebollas que todavía se trabajan en Las Rosas, Gáldar, con La Atalaya de Guía al fondo. Si el lector quiere comprender el profundo misterio oculto en esta imagen tendrá que leer el artículo completo y sacar sus propias conclusiones, coletilla habitual de quienes pastorean a los aficionados a la ufología radiofónica y televisiva (foto R. Campo)
Una de las abundantes fincas de cebollas que todavía se trabajan en Las Rosas, Gáldar, con La Atalaya de Guía al fondo. Si el lector quiere comprender el profundo misterio oculto en esta imagen tendrá que leer el artículo completo y sacar sus propias conclusiones, coletilla habitual de quienes pastorean a los aficionados a la ufología radiofónica y televisiva (foto R. Campo)

El caso 22/6/76, Canarias es un magnífico ejemplo de diversos aspectos fundamentales de la creencia en los ovnis en tanto que visitas de naves extraterrestres a la Tierra, reunidas bajo el paraguas de la ufología. En esta ocasión sabemos que en su origen se encuentra un suceso real y objetivo (lanzamiento de un par de misiles desde un submarino), toda una ventaja. Pero de ahí en adelante entraron en juego factores clásicos: la enorme sorpresa y temor de los testigos, que ignoraban la naturaleza auténtica del fenómeno que contemplaron; el papel de la prensa, que cometió el error inicial de centrarse en el testimonio más aberrante de cuantos se divulgaron; la injerencia de los creadores de misterios, gasolina para el fuego del sensacionalismo y la confusión de los interesados mantenida durante décadas; la promoción acrítica y canónica de relato del falso “caso Gáldar” (véase el programa correspondiente deCuarto Milenio), etc.

Hoy en día el suceso se ha consolidado como un rumor local muy superficial en sus detalles pero fácilmente detectable en cualquier residente en la zona. En cierto sentido, el caso 22/6/76, Canarias, al igual que otros muchos, puede ser interpretado como un “experimento natural”, un ejemplo destacado de cómo influye un sector de las creencias contemporáneas en la percepción e interpretación de un acontecimiento aparentemente incomprensible y de cómo el folclore espacial se convirtió en un recurso del que echar mano para dar sentido a lo “no identificado” que se aparece en lo alto.

Artículo original

Ofensiva contra la homeopatía ¿Cómo que por qué?

homeopatía

Aquí arriba, una captura de un artículo de la web Hablando de homeopatía en el que el ¿Dr? Guillermo Basauri tiene una pataleta por los crecientes ataques a ese timo pomposamente llamado homeopatía a raíz de la conocida cancelación del máster en la Universidad de Barcelona. Parece que a los homeópatas les va el efecto Streisand, porque muchos vamos a seguir luchando contra esta peligrosa pseudomedicina, y más cuanto más protesten (permitidme que os enlace Mi respuesta a la carta de unos médicos homeópatas); cada vez queda menos gente que no haya oído la versión escéptica de la homeopatía.

A ello. En su artículo,el señor Basauri expone siete reflexiones sobre la homeopatía, reflexiones sobre las que voy a reflexionar. Podéis tener abierto en paralelo su escrito (y sin miedo, que va con atributo “rel=nofollow”, que no aumenta el número de visitas a la página).

La primera. Si el máster de homeopatía se ha celebrado más de 20 años en la Universidad de Barcelona es que ha tardado más de 20 años en cancelarse, y por la causa esgrimida: `por falta de evidencias científicas, por mucho que Basauri diga lo contrario. En cuanto a lo de que la OMS recomienda introducirla en los sistemas de salud públicos, mentira. La OMS reconoce que las medicinas tradicionales, entre las que incluye a la homeopatía, tienen un papel apreciable en aquellos lugares donde no llega la medicina científica. Por el contrario, la OMS se ha pronunciado en contra de su uso ante enfermedades como la tuberculosis, el VIH/SIDA, la malaria, la gripe común y la diarrea infantil.

La segunda. La decisión de anular el máster en homeopatía se ha tomado de forma unilateral, se lamenta. Sin contar con los organizadores del máster. ¿Qué queréis que os diga? A mí me parece bien. Tarde, pero bien. Tan estupendo como si el rector rechaza la celebración de un máster en alquimia o en la lectura de los posos del café, disciplinas con una validez científica similar a la de la homeopatía. Insisto: tarde; lo correcto sería que nunca se hubiera celebrado.

La tercera. Que se trata a la homeopatía con distinto rasero que a la medicina convencional, dice. Que habría que retirar el 89% de los tratamientos más habituales de la medicina que conocemos por carecer de evidencias científicas de peso, dato que suelta sin dar ninguna fuente. Sin embargo, sí que cita una fuente para defender la homeopatía, y es la siguiente: A systematic review of systematic reviews of homeopathy (una revisión sistemática de las revisiones sistemáticas de la homeopatía). Pero no ha debido entender bien lo que pone, porque esta revisión concluye, cito literalmente (y perdón por la traducción), que “las revisiones sistemáticas no aportan ninguna evidencia de que exista algún remedio homeopático con una eficacia superior al placebo o a otros controles propios de la práctica médica”. No sé qué pretendía el señor Basauri al poner este enlace, pero le ha salido el tiro por la culata. En cuanto a eso de que la homeopatía es eficaz por sus doscientos años de éxitos… uno de los mantras de la homeopatía, pero más falso que un judas de plástico.

La cuarta. Esta va sobre “pruebas irrefutables de que el efecto de la homeopatía está más allá del efecto placebo”. Esas pruebas irrefutables (por cierto, la ciencia se apoya en presupuestos refutables, ya ves tú) son nada más y nada menos que la Actualización de Evidencias Científicas en Homeopatía del Dr Abanades y la Dra Durán, un documento de ¡la cátedra Boiron de Homeopatía de la Universidad de Zaragoza! Sin conflicto de intereses, ¿eh? En esteartículo imprescindible de quemalpuedehacer podemos leer que el señor Abanades reconoce que en su revisión (con un sesgo enorme) “debe aclararse que ningún efecto positivo fue tan estable como para ser reproducido por todos los investigadores”. Uy, qué poco científicas son estas pruebas irrefutables. También dice Basauri que no entiende que haya quien asegura que los medicamentos homeopáticos no son medicamentos, que se queda pasmado porque las leyes los recogen como medicamentos. Pero calla que esas leyes, las españolas en concreto, los clasifican en un capítulo aparte y que son los únicos que no tienen que demostrar su eficacia (Real decreto 1345/2007, sección 5).

La quinta. El título lo dice todo: Opiniones frente a experiencia. No son opiniones, sino hechos. Los escépticos no opinamos que la homeopatía no funciona. La homeopatía no funciona, y esto no es una opinión aunque lo digamos quienes no somos médicos; y aunque haya no 10 000 médicos homeópatas (dato inventado por Boiron), sino millones de ellos. Y si no, demuéstreme que funciona. De verdad, con estudios independientes y sometidos a todos los controles. Mientras tanto, no mienta. Experiencia, contrapone. La experiencia, al contrario de lo que dice el dicho popular, no es la madre de la ciencia. Se requiere evidencia. La experiencia son anécdotas, irrelevantes para confirmar ninguna hipótesis. Una persona con estudios científicos debería saberlo desde su etapa de la ESO.

Y la última. Lo de que los medicamentos convencionales son la tercera causa de muerte en Estados Unidos y Europa es algo muy conocido, como lo de que usamos el diez por ciento del cerebro o la terrorífica historia de la chica de la curva… y tan de verdad como estas leyendas urbanas. En quemalpuedehacer (sí, otra vez) Isidoro Martínez lo cuenta perfectamente, así que no es necesario que lo haga yo. Otra cosa. si semejante afirmación fuera verdad ¿sería por ello eficaz la homeopatía? Vaya birria de argumento, señor Basauri.

Lo que queda del artículo es una alabanza de la homeopatía y un alegato al buen hacer de los homeópatas con un párrafo que no tiene desperdicio:

“Somos médicos dignos, profesionales, con espíritu científico y cuestionador (si los detractores supieran las discusiones que los propios homeópatas tenemos sobre muchísimos aspectos de esta terapéutica) que nos hemos acercado a la homeopatía queriendo ser mejores médicos de lo que éramos…y nos hemos dado cuenta de que lo hemos conseguido. Nos lo dicen nuestros pacientes”.

Y lo más triste es que el autor no detecta la ironía.

Artículo original