Normativas homeopáticas (I)

Como sin duda sabrán, el 24 de julio la Consellería de Sanidad de la Generalitat Valenciana sorprendió a propios y extraños con varias iniciativas para poner coto a las pseudociencias. Una noticia que copó los titulares de la prensa generalista y especializada y que seguirá dando que hablar en los próximos meses, ya que Carmen Montón y su equipo tienen la intención de seguir por este camino.

Las inciativas han causado revuelo y seguirán causándolo, sin duda, pero probablemente la que más ampollas ha levantado ha sido la carta dirigida a la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, solicitádole que tramite ante las instituciones de la Unión Europea la derogación de las normas que permiten autorizar como medicamentos a los productos homeopáticos, haciendo también lo propio con las españolas. Carta que, como era de esperar, ha levantado ampollas nada homeopáticas entre los vendedores de agua “dinamizada”.

Lo malo (para los homeópatas) es que el “espíritu curativo” del que hablaba Hahnemann no parece que en esta ocasión haya estado muy atento para echarles una mano. Por ejemplo, en su respuesta a la consellera no tuvieron otra ocurrencia que comparar su actividad con la odontología, lo cual ha provocado la lógica indignación entre los odontólogos, que les han tenido que recordar que lo suyo se basa en la ciencia, no en la magia. Y si con los dientes les ha ido mal, con la vista peor: otra de sus respuestas ha consistido en recordar a la consellera que los productos homeopáticos están regulados por la normativa europea, recordatorio bastante innecesario si tenemos en cuenta que lo que pide la señora Montón es precisamente que se trabaje para la derogación de esas normas.

La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Alicante, por su parte, también se ha unido a las voces de los homeópatas, asegurando que los farmacéuticos tienen obligación de dispensar los productos y aludiendo otra vez a las normas. Aunque, la verdad, que el Diario Información acompañe la noticia con una fotografía de productos homeopáticos no autorizados desluce bastante la aparente solemnidad de sus declaraciones.

Si se aburren este verano, prueben a buscar la autorización de alguno de estos productos en el Centro de Información de Medicamentos de la AEMPS. Ya me contarán.
Si se aburren este verano, prueben a buscar la autorización de alguno de estos productos en el Centro de Información de Medicamentos de la AEMPS. Ya me contarán.

Los lectores habituales de este blog estarán ya hasta el séptimo chakra de leer sobre la situación legal de los productos homeopáticos y la más que dudosa obligación de las farmacias a la hora de venderlos, al menos mientras se mantengan en la actual situación de ilegalidad que solo los homeópatas (y no todos) niegan. Y seguro que los que cuenten con mejor memoria también recordarán que la normativa no fue aprobada siguiendo criterios científicos o técnicos, sino simplemente por la presión de los laboratorios homeopáticos. Pero, aun así, ¿tiene España que acatarla realmente? ¿Hasta qué punto? Más aún: ¿qué implica esa dichosa normativa? Quizá sea esta una buena ocasión para intentar responder a esas preguntas; atentos a la próxima entrada.

Normativas homeopáticas (I)

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