¿Quién vigila a los que nos forman? Pseudociencia en el Ministerio de Educación

¿Quién vigila a los que nos forman? A diferencia de la celebérrima pregunta del poeta romano Juvenal (“¿quién vigila a los que nos vigilan?”), esta cuestión nos remite a un asunto pocas veces abordado. ¿Quién vigila a las autoridades educativas cuando eligen los contenidos que se transmiten en los cursos de formación del profesorado? Vamos a contarles un pequeño viaje que hemos realizado estos días, una excursión que empieza en un tuit y que nos lleva directamente a la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y al mismísimo Ministerio de Educación.

Hace unos días me preguntaron en Twitter acerca de una publicación que aparecía a través de la cuenta @educaCNIIE, en la que se puede apreciar una diapositiva utilizada en una conferencia en la que se divide a los bebés en relación a su dominancia hemisférica. El tuit utilizaba el hashtag #MECD_UIMP17 y hablaba de “Bebés levotómicos versus dextrotímicos”.

El usuario que me hizo llegar el tuit (@egalmoth) estaba extrañado por la información que aparecía en la diapositiva, comentaba que le parecía un horóscopo y me preguntaba si yo podía aclararle si se trataba de una información con base científica o no. Yo no sabía lo que era el CNIIE ni había oído hablar antes de esos extraños conceptos. ¿Cómo hacer, entonces, para tomar posición al respecto? En las siguientes líneas les voy a contar cómo fuimos tirando del hilo a partir de ese tuit y lo que nos fuimos encontrando por el camino. Prepárense que hay curvas.

LEVOTÓMICOS Y DEXTROTÍMICOS

Lo primero que hice es lo que casi todos hacemos en estos casos: busqué los términos “levotómicos “ y dextrotímicos” para intentar encontrar publicaciones al respecto, y ahí me topé con la primera sorpresa: 0 resultados para “levotómicos” y 6 para “dextrotímicos” en una búsqueda en Google el 10 de julio. ¿Cero y seis resultados para dos términos científicos? Eso es imposible. Un concepto científico consolidado debería aparecer en centenares de miles (y probablemente, en millones) de entradas en el buscador. Su nula presencia sólo puede indicar que son términos extremadamente recientes sobre los que nadie ha hablado y, por tanto, que no son compartidos ni siquiera por una pequeña parte de la comunidad científica.

“Levotómicos” y “Dextrotímicos” son palabras que alguien se ha inventado, que no identifican a una clasificación que haya sido puesta a prueba y que nadie más comparte. Muy sospechoso para una diapositiva en la que aparece el logotipo del Ministerio de Educación. Veamos a qué evento pertenece esa diapositiva.

#MECD_UIMP17 Y ORGANIZACIONES IMPLICADAS

¿A qué evento corresponde esta diapositiva? A partir del hashtag fue fácil identificarlo. La etiqueta corresponde a dos instituciones: Ministerio de Educación, Cultura y Deportes y Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Se trata de unos cursos de verano que realizan entre estas dos instituciones dirigidos a la formación permanente del profesorado en varios puntos de España: La Coruña, Santander, Valencia, Cuenca y Tenerife.

La diapositiva corresponde al curso “Neurobiología de las dificultades del aprendizaje” realizado en Valencia del 10 al 14 de julio de 2017. Concretamente, por la hora del tuit en relación a otros realizados desde la misma cuenta de Twitter, esta diapositiva corresponde presuntamente a la conferencia impartida por Violeta Miguel Pérez, Directora del Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE, la cuenta de Twitter que compartió la diapositiva) y jefa de la Unidad Española de Eurydice, según reza en la información del curso que aparece en la web del propio Ministerio.

Portada de la web del CNNIE (http://educalab.es/cniie)
Portada de la web del CNNIE (http://educalab.es/cniie)

Todo el mundo sabe lo que es el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD). La Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), una prestigiosa institución pública que lleva décadas organizando interesantes cursos de verano y de lengua y cultura española para extranjeros, también es muy conocida. Ahora bien, ¿qué es el CNIIE? Es un centro que depende del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes cuya función es la de coordinar la enseñanza de lenguas extranjeras, desarrollar investigaciones e innovaciones, poner en práctica programas de inclusión educativa y promover la igualdad de oportunidades, entre otras. Como no estuve en esa conferencia, pregunté a algunos contactos si sabían algo del asunto y si conocían a esta señora y de dónde había sacado los extraños conceptos.

¿QUIÉN ES VIOLETA MIGUEL PÉREZ?

A pesar de haber sido acusada de falsificar su currículum para una oposición, Violeta Miguel Pérez tiene en su haber una licenciatura en Psicopedagogía, un Máster en Neuropsicología y Educación y un doctorado por la Universidad Camilo José Cela. En 2011 fue elegida Coordinadora para la provincia de Guadalajara de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Castilla La Mancha, cargo que desempeñó hasta su supuesto cese en 2013 para incorporarse a su plaza de inspectora de Educación. Ya en su momento, los socialistas manchegos denunciaron que este puesto de inspectora había sido obtenido mediante un concurso-oposición al que concurrió ocupando todavía el cargo de responsable provincial de Educación. Sin embargo, su actividad política en la Junta prosiguió hasta 2015 salpicada de polémica, acusada de “colocar” a sus asesores en puestos públicos cuando ya ejercía su cargo en funciones. En septiembre de 2015 es elegida para dirigir el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE), dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, puesto que sigue desempeñando.

Dña. Violeta Miguel Pérez, actual directora del CNIIE

Pero vamos a lo que nos interesa en este artículo. La tesis con la que obtiene su títulos de doctora “centra su objeto de estudio en la funcionalidad visual y los movimientos oculares para la lectura” (1), según su directora, Pilar Martín-Lobo. ¿Bebés levotómicos versus dextrotímicos? ¿Movimientos oculares para la lectura? ¿De qué va todo esto?

¿DE DÓNDE SURGEN LOS CONCEPTOS “LEVOTÓMICOS Y “DEXTROTÍMICOS”?

Como ya comentamos, los conceptos “levotómicos” y “dextrotímicos” prácticamente no están indexados en las búsquedas de Google. Este hecho no quiere decir por sí mismo que no se utilicen en ámbitos especializados, pero resulta muy sospechoso que no haya referencias indexadas. Podemos comprender las implicaciones de esta falta de resultados comparándola con la búsqueda de otro término técnico de otra disciplina. Por ejemplo el término “brana”, utilizado en la llamada teoría M (una de las teorías de cuerdas), es un concepto técnico que sólo se utiliza en la física teórica. A pesar de eso, su búsqueda arroja casi 6.000.000 millones de resultados en Google a 17 de julio de 2017.

Uno de los pocos resultados que aparecen al buscar “dextrotímico” es un PDF de un curso online llamado “Protocolo de Diagnóstico Neurofuncional” en el que este término se utiliza para designar a los “cuadros de desatención” y diferenciarlos de los “cuadros de hiperactividad”, que son denominados “levotímicos”. Suponemos que “levotómicos” y “levotímicos” se refieren a lo mismo aunque ninguno de los dos aparezca realmente más que en un puñado de resultados en las búsquedas.

Parece que estos conceptos fueron utilizados por primera vez por un médico y autor de varios libros llamado Jorge Ferré Veciana, que además de escribir libros y grabar vídeos que pueden encontrarse en YouTube, ejercía en sus centros ubicados en Sitges y Barcelona. Las únicas referencias “científicas” que hemos encontrado de este señor son dos artículos publicados en la Revista Médica de Homeopatía, titulados “La homeopatía como elemento clave en el tratamiento multidisciplinar del trastorno por déficit de atención con hiperactividad” y “Medicina homeopática basada en la evidencia. Caso clínico”. De hecho, en la página de su centro ofrece información sobre el uso de esta pseudoterapia para el tratamiento de todo tipo de problemas infantiles, incluidos los problemas del comportamiento y del rendimiento escolar. Uno de sus libros aparece citado en una de las publicaciones del CNIIE cuya autora es la propia Violeta Miguel Pérez (2).

Imagen de la web de D. Jorge Ferrer

Pero sigamos adelante. Según la diapositiva de la charla que fue compartida en Twitter, los bebés “levotómicos” (o “levotímicos”) procesarían la información de forma diferente. Por una parte, los “levotímicos” se caracterizarían por una “dominancia del hemisferio izquierdo” y sus características serían: “ideas claras, si tienen hambre o sueño lloran sin cesar con un llanto desgarrador, extroyectivos, lineales en sus planteamientos, racionales, lógica aplastante, afecta las situaciones irritantes, respuestas impulsivas de oposición”.

Por otra parte, los “dextrotímicos” serían distintos a los anteriores: “convertirse en un ser intuitivo, sensitivo, atemporal, introyectivo (mundo interior), evadirse de la realidad ante los problemas, sensible / inestable, dificultad para mantener su equilibrio personal, difícil interpretar sus deseos y pensamientos”. Por último estarían los mixtos, que tendrían características de los dos.

Dejando aparte la calidad de la expresión escrita de las características de ambos tipos, parecería que nos encontramos más cerca de un horóscopo (como decía el usuario de Twitter que me la envió) que de un sistema diagnóstico riguroso. ¿Qué es un bebé “atemporal”? ¿Qué significa que un bebé tiene las “ideas claras”? ¿Cómo se distingue una “lógica aplastante” de una “lógica no aplastante”? ¿Qué es un bebé “intuitivo”? ¿Qué es el “equilibrio personal” de un bebé? No parecen criterios muy claros a la hora de clasificar a alguien, especialmente a un bebé. Podría argumentarse que se trata de expresiones del lenguaje coloquial y que están siendo utilizadas en ese sentido, pero no olvidemos que se trata de un curso de formación para el profesorado en el que participa el Ministerio de Educación a través del CNIIE.

El mito de las diferencias entre la dominancia del hemisferio izquierdo y el derecho

Pero es que, además, esta clasificación se apoya directamente en uno de los mitos más extendidos sobre el encéfalo: el mito del hemisferio derecho y del hemisferio izquierdo. Según este mito, las personas con dominancia hemisférica derecha serían más intuitivas y creativas mientras que las de dominancia hemisférica izquierda serían más lógicas, racionales y ordenadas. Podemos encontrar una explicación detallada de este mito en este artículo del compañero José Ramón Alonso.

Este asunto no es baladí. Parece ser que la Directora del CNIIE, uno de los organismos vinculados al Ministerio de Educación, utiliza su posición para difundir entre los docentes mitos ya desmontados por la ciencia y conceptos pseudocientíficos creados por una persona cuyas publicaciones “científicas” se reducen a dos artículos en los que se promueve el uso de la homeopatía. Pero no se vayan todavía, que aún hay más.

PSEUDOCIENCIA PROMOVIDA POR EL EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTES

TERAPIA VISUAL Y PROBLEMAS DE LECTURA

Aunque no hemos localizado la tesis doctoral de Violeta Miguel Pérez, sí hemos tenido acceso a un libro publicado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes que recoge a todas luces su trabajo de doctorado. De hecho, su directora de tesis, Pilar Martín-Lobo, lo describe como “el fruto de varios años de trabajo cristalizados en un estudio de investigación que (…) se convirtió en una Tesis Doctoral” (1). En este trabajo, Violeta Miguel Pérez describe a lo largo de cinco capítulos la funcionalidad visual y propone un programa de entrenamiento óculo-motor para la mejora de la velocidad y la comprensión lectora.

Para aquellos que no estén familiarizados con este tema, conviene subrayar que existe evidencia sólida sobre la ineficacia de tratar las dificultades lectoras mediante ejercicios optométricos. La Asociación Americana de Pediatría (AAP) ya advirtió de esta falta de evidencia en 1998. Y en 2011, ante la alta prevalencia de este tipo de metodologías en el ámbito escolar, elaboró una revisión muy completa con la ayuda de investigadores, pediatras y oftalmólogos para advertir de nuevo sobre la falta de evidencia de la terapia visual en el tratamiento de las dificultades en lectura.

En esta revisión, la AAP subrayaba que ningún tipo de terapia visual (p.ej., los ejercicios de seguimiento o las lentes tintadas) es eficaz a la hora de solucionar los problemas de aprendizaje. Recalcaba que el modo de solucionar los problemas en lectura es hacer hincapié en los procesos cognitivos que entran en juego durante el acto lector. Y aclaraba que los movimientos anómalos de los ojos son, en todo caso, una consecuencia y no la causa de las dificultades lectoras.

A este respecto, el profesor Juan Cruz Ripoll abordó la ineficacia de la terapia visual en este artículo. Y lo hizo de nuevo en una revisión que realizó junto con su colega Gerardo Aguado al abordar la evidencia disponible sobre diferentes intervenciones para el tratamiento de la dislexia. Este último trabajo fue encargado por el Colegio de Logopedas del País Vasco y por la Asociación de Dislexia de Euskadi ante la creciente demanda de “metodologías alternativas” por parte de muchas familias. Dicha publicación se puede encontrar aquí.

MÉTODO BERARD Y MÁS…

Además de organizar cursos de formación como el que hemos mencionado al comienzo de este artículo, el CNIIE está desarrollando un “Plan de Neurociencia aplicada a la educación“. El objetivo principal de este plan es introducir al profesorado en la neuropsicología aplicada a la educación con el fin último de mejorar la formación tanto de los docentes como del alumnado. Si uno accede al espacio web de dicho plan, encontrará entre otros un enlace al libro “Procesos y programas de neuropsicología educativa”. La coordinadora de esta publicación es Pilar Martín-Lobo, recordemos, directora de tesis de Violeta Miguel Pérez. En la descripción que este libro aporta sobre su currículum vitae, se menciona que Pilar Martín-Lobo es miembro, entre otros, de la Asociación de Profesionales especialistas en el Método Berard de integración auditiva, del Método Padovan de Reorganización neurológica y del TMR de Reflejos. Sobre todos estos métodos, Pilar Martín-Lobo afirma que “forman parte de los mayores avances científicos en la actualidad” (p. 230). Vayamos por partes…

Información de Pilar Martín-Lobo en la página del master que dirige en la UNIR
Información de Pilar Martín-Lobo en la página del master que dirige en la UNIR

TERAPIA AUDITIVA

El método Berard, que menciona Pilar Martín-Lobo, es una de las tantas terapias auditivas que existen en el mercado. Otras terapias populares que se enmarcan bajo esta denominación son el Método Tomatis o el Método Sena. Aunque existen pequeñas diferencias entre unos y otros, básicamente estos tratamientos comparten una serie de características. En primer lugar, todos ellos consisten en la escucha, a través de unos auriculares, de música modificada electrónicamente. En segundo lugar, todos anuncian solucionar un gran número de problemas, desde las dificultades de aprendizaje hasta los problemas de conducta, pasando por el autismo o el TDAH. En tercer lugar, estas terapias suponen un coste económico importante para las personas que deciden recurrir a ellos, normalmente familias. Y, en cuarto y último lugar, todas ellas carecen de pruebas sobre su eficacia e incluso han recibido el rechazo por parte de la comunidad científica. Si alguien está interesado en leer una extensa revisión sobre la historia y la evidencia (o más bien carencia de ella) de las diferentes terapias auditivas existentes, lo mejor que puede hacer es leer este artículo de José Ramón Alonso.

MÉTODO PADOVAN

A pesar de que Pilar Martín-Lobo describe este método (al igual que los anteriores) como uno de los mayores avances científicos en la actualidad, conviene subrayar que el método Padovan carece de estudios que respalden sus beneficios. Basta con una búsqueda en la Web of Science para comprobar que, a día de hoy, aún no existe ni un solo estudio experimental publicado en una revista científica de revisión por pares que ponga a prueba esta metodología.

Muy brevemente, según explica su autora Beatriz Padovan en esta web, el método Padovan de reorganización neurofuncional recapitula las fases del desarrollo neuronal para habilitar o rehabilitar el sistema nervioso. Así, una terapia clásica de reorganización neurofuncional está dirigida a “recapitular los movimientos neuro-evolutivos del sistema de locomoción y verticalización del ser humano, del sistema oral que lleva al dominio de la musculatura del habla, y del sistema ligado al uso de las manos y de los ojos con su organización muscular compleja”. Como el resto de terapias mencionadas anteriormente, el Método Padovan se usa para tratar casos tan diversos como las dificultades de aprendizaje, la parálisis cerebral, los problemas de conducta, el Síndrome de Down o el TDAH.

El método Padovan guarda mucha semejanza con los denominados programas perceptivo-motores. Estos programas se basan en la noción de que los problemas neurológicos provocan déficits de procesamiento relacionados con la integración de las habilidades perceptivas y motoras e interfieren con el aprendizaje académico (Blythe, 2000). En todos ellos se propone la realización de determinados ejercicios físicos para mejorar la actividad cerebral. Algunos de los más conocidos son el Brain Gym®, el patterning, la inhibición de los reflejos primitivos (sobre el que volveremos más adelante) y la terapia de integración sensorial. De todos ellos y de algunos más, dio buena cuenta Keith J. Hyatt en una revisión realizada en 2009. Tras analizar con detalle los estudios existentes, la conclusión a la que llegaba este investigador es que no hay pruebas sólidas que demuestren la eficacia de estos programas.

TMR Y REFLEJOS

En el mismo espacio web del “Plan de Neurociencia Aplicada a la Educación”, existe un segundo libro que se llama “Procesos e instrumentos de evaluación neuropsicológica educativa” y del que nuevamente Pilar Martín-Lobo es coordinadora junto con otra persona llamada Esperanza Vergara-Moragues. Pues bien, en este trabajo se propone (entre otros muchos) un programa para promover la estimulación sensorial en los niños y niñas inspirado en la idea de “la inhibición de los reflejos primitivos”: el Tratamiento de los Movimientos Rítmicos (TMR).

Antes de abordar este tratamiento en concreto, conviene aclarar el origen del término “inhibición de los reflejos primitivos”. De acuerdo con una de las teorías perceptivo-motoras existentes, la persistencia de los reflejos primitivos (p.ej., el reflejo del moro o el reflejo tónico simétrico del cuello) más allá de los primeros meses de vida puede impedir un desarrollo normal de los niños y conducir a la aparición de dificultades de aprendizaje (Goddard, 2014). Para solucionar este problema, existen varios programas de intervención como el que propone el Instituto de Psicología Neuro-Fisiológica (con 21 personas autorizados en nuestro país según la web oficial) o el que citan Pilar Martín-Lobo y colaboradores en el libro publicado por el CNIIE: el TMR de Blomberg (con 36 personas con título oficial en nuestro país según la web). Básicamente, la propuesta de intervención de todos estos programas consiste en que los niños realicen movimientos que imiten los reflejos primitivos para inhibirlos y favorecer así el logro académico (Hyatt y cols., 2009).

Estos programas no solo tienen en común una teoría y una propuesta de intervención sino que también comparten la falta de pruebas válidas sobre su eficacia. Muy brevemente, en los estudios en los que se ha probado este tipo de entrenamiento, o no se han observado mejoras o la falta de información sobre las pruebas de medición utilizadas, entre otras flaquezas metodológicas, ha impedido dar por buenos los resultados obtenidos (para una revisión completa, véase Hyatt y cols., 2009).

¿QUIÉN VIGILA A LOS QUE NOS FORMAN?

Parece que en los últimos años nos hemos empezado a preocupar bastante por vigilar a los que nos vigilan, pero no hemos reparado en la importancia de vigilar también a quienes nos forman. Parece que ocupar un puesto en una universidad, en una Consejería de Educación o en el mismísimo Ministerio de Educación otorga la libertad de promover lo que uno quiera independientemente del rigor científico. ¿Quiénes son los principales perjudicados por todo esto? En este caso, el alumnado con necesidades educativas especiales y de apoyo educativo, cuyos problemas serán “tratados” con métodos ineficaces a los que accederán en muchos casos por consejo de docentes formados en estos cursos de formación.

Pero si hay perjudicados, probablemente también habrá quien obtenga algún rédito de todo esto: ¿quiénes serían los principales beneficiarios? A ver si nos vamos a creer que la decisión de las máximas autoridades de apostar por unos métodos u otros no tiene consecuencias económicas. Los primeros que se beneficiarían de esto son los centros psicopedagógicos privados que ofrecen este tipo de métodos pseudocientíficos para tratar problemas de aprendizaje. Recordemos, además, que existen becas para que el alumnado con NEE y NEAE pueda costearse esta intervención, lo que genera un “efecto llamada” en los centros que ofrezcan estos métodos en lugar de otros que pueden ser realmente eficaces, pero que no son los que recomiendan las autoridades educativas. El profesorado formado en estos cursos de verano recomendará a las familias llevar a sus hijos/as a pasar por el Método Berard, Tomatis, etc., haciendo que los centros se adapten a las demandas de los docentes.

Pero para que un centro psicopedagógico privado pueda ofrecer estos servicios, sus profesionales tendrán que formarse en estos métodos. Por esta razón, otros de los grandes beneficiarios de estas decisiones son los organizadores y docentes de cursos y master en los que se ofrezca esta formación. Recordemos que Pilar Martín-Lobo dirige un Master Universitario en Neuropsicología y Educación de la UNIR.

¿Quién vigila a los que nos forman? Pues desgraciadamente, nadie. Se supone que existe un sistema que se autorregula y en el que lo que se oferta es riguroso y de calidad, pero la realidad habla por sí misma. Ahora que tanto hablamos de pseudociencias en la salud, es el momento de empezar a pedir rigor a nuestros responsables educativos, aunque viendo la guerra que dan algunos para imponer sus presupuestos ideológicos cada vez que se modifica la legislación educativa, las esperanzas son pocas.

¿Quién vigila a los que nos forman? Pseudociencia en el Ministerio de Educación

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