Las (otras) falsas medicinas anticáncer

Les voy a contar una historia que no conocen.

Había una vez una empresa en las Islas Baleares que se dedicaba a la fabricación y venta de supuestos medicamentos para tratar enfermedades tan graves como el cáncer. Y no era una empresa cualquiera, no: sus vínculos llegaban incluso hasta la Universidad de las Islas Baleares, y se las había arreglado para conseguir diversas subvenciones de organismos públicos.

Pero el hecho de que mamase de la teta de las subvenciones no servía para abaratar sus productos: sus “tratamientos” contra el cáncer, por ejemplo, cuestan varios centenares de euros al mes, y su administración puede prolongarse durante años. De hecho, durante los años que el paciente viva, siga picando y pueda permitirse desembolsar esa pasta, porque por supuesto no hay la más mínima evidencia científica de que funcionen.

¿Y cómo pueden permitir eso las autoridades sanitarias?, se preguntarán ustedes. Pues la respuesta es que no lo permiten: esos productos no han sido autorizados como medicamentos, y su venta es ilegal. Pero, ojo, que no estén permitidos no quiere decir que no hayan sido tolerados: lo cierto es que los productos se han estado vendiendo bajo las metafóricas narices de la Agencia de Medicamentos durante años y años. Y hasta donde yo sé, a la empresa aún no le ha caído ni una multa por la venta de supuestos medicamentos sin haber obtenido previamente su autorización y registro o por incumplimiento de la normativa sobre publicidad sanitaria.

Y ahí siguen.

Y colorín, colorado…

¿Cómo? ¿Qué dicen ustedes? ¿Que ya no siguen? ¿Que les han desmontado el chiringuito y han detenido a los responsables?

No, amigos, me temo que no. Ustedes están pensando en este caso, ¿verdad?

Medicamentos Los detenidos por vender medicinas falsas anticáncer recibieron 520.000€ en ayudas. Noticias de Ciencia

Pues no es ese. Ya les dije yo que era una historia que no conocían.

Venga, se la repito:

Había una vez una empresa en las Islas Baleares que se dedicaba a la fabricación y venta de supuestos medicamentos para tratar enfermedades tan graves como el cáncer. Y no era una empresa cualquiera, no: sus vínculos llegaban incluso hasta la Universidad de las Islas Baleares, y se las había arreglado para conseguir diversas subvenciones de organismos públicos (pdf, pdf, pdf, pdf, etc., etc.).

BOE A 2009 3768.pdf

Pero el hecho de que mamase de la teta de las subvenciones no servía para abaratar sus productos: sus “tratamientos” contra el cáncer, por ejemplo, cuestan varios centenares de euros al mes, y su administración puede prolongarse durante años. De hecho, durante los años que el paciente viva, siga picando y pueda permitirse desembolsar esa pasta, porque por supuesto no hay la más mínima evidencia científica de que funcionen.

Caja de 30 comprimidos de 2LC1, producto "para tratar todas las patologías tumorales sólidas, cáncer de mama, de próstata, de pulmón, angiosarcomas, condrosarcomas, etc. (sic)". Hay que tomar tres comprimidos al día "en fases de crisis (sic)" o 1-2 "en fase de mantenimiento", todo ello "durante todo el proceso tumoral y una vez remitan los síntomas se debe continuar con el tratamiento durante un año más. (sic)". Hagan la cuenta.
2LC1, un supuesto medicamento “para tratar todas las patologías tumorales sólidas, cáncer de mama, de próstata, de pulmón, angiosarcomas, condrosarcomas, etc. (sic)”. Hay que tomar tres cápsulas al día “en fases de crisis (sic)” o una o dos “en fase de mantenimiento“, todo ello “durante todo el proceso tumoral y una vez remitan los síntomas se debe continuar con el tratamiento durante un año más. (sic)”. La caja es de 30 cápsulas; hagan la cuenta. | Anuncio de uno de los productos de Labo Life

¿Y cómo pueden permitir eso las autoridades sanitarias?, se preguntarán ustedes. Pues la respuesta es que no lo permiten: esos productos no han sido autorizados como medicamentos, y su venta es ilegal. Pero, ojo, que no estén permitidos no quiere decir que no hayan sido tolerados: lo cierto es que los productos se han estado vendiendo bajo las metafóricas narices de la Agencia de Medicamentos durante años y años. Y hasta donde yo sé, a la empresa aún no le ha caído ni una multa por la venta de supuestos medicamentos sin haber obtenido previamente su autorización y registro o por incumplimiento de la normativa sobre publicidad sanitaria.

Búsqueda de medicamentos autorizados a nombre de Labo'Life. Resultado: cero patatero.
Búsqueda de medicamentos autorizados a nombre de Labo’Life. Resultado: cero patatero.

Y ahí siguen.

¿Ven como no era la misma historia?

Evidentemente, entre el caso de Lipopharma y el de Labo’Life hay diferencias. Por ejemplo, según parece los tipos de Lipopharma llegaron a falsear parte de la documentación con la que intentaban legalizar sus productos, algo que no creo que se haya producido en el caso deLabo’Life. Pero estos últimos tampoco es que sean unos querubines: si Lipopharma vendía productos sin autorizar, Labo’Life vende productos cuya autorización fue denegada en su día por la Agencia de Medicamentos, primero de forma expresa y luego, tras los correspondientes recursos judiciales de la empresa, por silencio administrativo. No sin antes, por cierto, proporcionar un momento absolutamente hilarante cuando la empresa alegó en su defensaque sus productos, al ser homeopáticos, no tenían nada.

alegación no hay nada

Y, a falta de detalles que supongo iremos conociendo durante la investigación y el posterior juicio, parece que Lipopharma es ante todo un entramado ficticio, mientras que Labo´Lifecuenta con una infraestructura de fabricación y comercialización (que por supuesto también ha contado con ayudas públicas, por cierto).

Pero, dejando aparte esas y otras muchas diferencias, también hay similitudes: en los dos casos se venden productos para enfermos muy graves, en los dos casos a precios astronómicos, en los dos casos sin acreditar sus supuestas cualidades y sin haber obtenido autorización de la AEMPS… Y, ya puestos, en los dos casos han estado actuando durante muchos años sin que nadie les haya molestado. Caramba, si hasta ambas empresas se han promocionado mediante actividades solitarias (Lipopharma, Labo’Life).

De hecho, hay tantas similitudes que cuando leí por primera vez la noticia (en la que no se daban nombres ni detalles) yo llegué a pensar que la operación policial se había dirigido contra Labo´Life.

Y hay tantas similitudes que ustedes, al empezar a leer esta entrada, han creído que hablaba del caso de Lipopharma.

Pero no, ya ven que es una historia que ustedes no conocían. Y que quien sí que la conoce, como la AEMPS, hace como si no la conociera.

Las (otras) falsas medicinas anticáncer

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