Las matemáticas no son para mujeres

Mujer matemática

Hace unos días se estrenó la película Figuras Ocultas, en la que se contaba la aportación de las mujeres al programa espacial norteamericano. Resulta triste que en los años 60 las mujeres se considerasen tan poco importantes que su colaboración en el programa espacial fuese ninguneado. Más triste resulta lo poco que hemos progresado en algunos aspectos.

Cierto, ahora nos preocupa más el papel de la mujer en los campos de la ciencia y tecnología, nos posicionamos, desarrollamos iniciativas, examinamos el problema, proponemos soluciones, cuotas, acciones de discriminación positiva. Eso y nada es lo mismo, al menos hasta que nos metamos en la cabeza que la mujer no es algo raro, algo especial, algo que cuidamos con cariño no vaya a ser que se rompa. Ser mujer debería ser tan irrelevante como ser zurdo o andaluz, pero el hecho es que la condición de hombre es la situación por defecto (que dicen los informáticos) en nuestra sociedad.

Hoy me he encontrado con un ejemplo de ello. Marta Macho-Stadler, matemática en la Universidad de País Vasco, ha comentado el asunto en Tribuna Feminista, y yo me he enterado gracias a un tuit de la matemática Clara Grima (Gracias a las dos). Resulta que la editorial RBA acaba de lanzar una nueva colección llamada Genios de las matemáticas. Los puritas del lenguaje políticamente correcto seguro que querrían rebautizarla como “genios y genias de las matemáticas” pero pueden ahorrarse el femenino plural porque solamente hay una mujer en el lote. Una colección anunciada bajo el lema de que “las matemáticas han marcado el paso del progreso humano” solamente tiene a una mujer (Emily Noether) entre sus sesenta títulos.

Entiendo que la mayoría de matemáticos conocidos a través de la Historia han sido tradicionalmente hombres, pero aun así la elección de la editorial me desconcierta. ¿De verdad piensan que Ada Lovelace o Sophie German no están a la altura de Brouwer o Fibonacci? ¿Apolonio es más relevante que Hipatia? ¿Y qué sentido tiene incluir nombres como Maxwell o Huygens, que a despecho de sus contribuciones matemáticas han entrado en la Historia como eminentes físicos?

Cuando leí el artículo de la profesora Macho se me quedó un cierto regusto de “esto lo he visto yo antes.” Ya lo he recordado y os lo voy a contar. Hace un tiempo, RBA me contrató para escribir un libro dentro de su colección Un Paseo por el Cosmos. Al final fueron dos libros (Espacio-tiempo Cuántico y Exoplanetas). Mientras estaba yo en faena, alguien de la editorial me solicitó ideas para hacer otras colecciones. Tuve cuatro ideas, y la número tres es la que llamé “Mujeres en la Ciencia.” Lo justifiqué de la siguiente forma:

La mujer ha realizado contribuciones relevantes a todos los niveles pero se las ha ocultado o minimizado a lo largo de la Historia. La ciencia no es una excepción. Muchas mujeres han contribuido al conocimiento científico, y pocas de ellas han alcanzado el grado de notoriedad otorgado a sus colegas masculinos. Un estudio de sus vidas y obras permite no sólo hacerles justicia sino también explicar y describir campos enteros del saber, sean matemáticas, biología o física

Por si acaso alguien pensaba que no habría tantas mujeres científicas en campos variados de la ciencia, incluí una veintena de ejemplos representativos: Marie Curie (Radiactividad), Lise Meitner (Fisión nuclear), Vera Rubin (Astrofísica – Galaxias y materia oscura), Henrietta Swan Leavitt (Astrofísica – expansión del Universo), Jocelyn Bell Burner (Astrofísica – púlsares), Chien-Shiung Wu (Física nuclear), Maria Goeppert-Mayer (Física nuclear), Rosalind Franklin (Estructura del ADN), Jane Goodall (Primatología), Dian Fossey (Primatología y antropología), Hipatia (Matemáticas), Marie-Sophie Germain (Teoría de Números), Ada Lovelace (Computación), Grace Murray Hopper (Computación), Emmy Noether (Matemáticas), Florence Nightingale (Enfermería), Mary Leakey (Antropología), Rita-Levi Montalcini (Neurobiología), Margaret Mead (Antropología), Barbara McClintock (Genética), Lisa Randall (Cosmología)… y estos son los primeros nombres que se me pasaron por la cabeza.

La idea fue considerada y posteriormente rechazada. El motivo que me dijeron fue que ya habían hecho una colección similar titulada Grandes Ideas de la Ciencia, que mi idea era una spin-off y que tendría un público potencial menor.

Un público potencial menor.

No consigo imaginarme por qué RBA no desea dar más protagonismo a las mujeres en su colección. Lo único que se me ocurre es que piensan que su público target son hombres que se aburrirán y huirán de la colección si aparece algo femenino entre las páginas de un libro. Si es así, cometen un error y desaprovechan una gran oportunidad. Y por supuesto dan un mal ejemplo a la sociedad, sobre todo a las futuras científicas que ahora están siendo bombardeadas con multitud de variantes del tema original “esto no es para vosotros, sois chicas, dedicaos a otra cosa.” Eso no mola.

Las matemáticas no son para mujeres

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